TECNICAS DE ESTUDIO I
Gloria Marsellach Umbert - Psicóloga
"Estudiar es situarse adecuadamente ante unos contenidos, interpretarlos, asimilarlos, retenerlos, para después poder expresarlos en una situación de examen o utilizarlos en la vida práctica".
Introducción
A algunos pudiera
sorprenderle el hecho de que hay que aprender a estudiar pero en realidad eso
es lo que hay que hacer en muchos casos. Probablemente el error se encuentra en
la propia definición de "estudiar", sinónimo para muchos de empollar,
es decir, memorizar sin comprender. Sin embargo, esto no es estudiar. Estudiar
es un trabajo profesional por un lado y por otro, un arte. Un arte entendido
como el dominio de una serie de destrezas, habilidades y técnicas, que se
aprenden con el ejercicio y que permiten la consecución del objetivo propuesto,
en este caso del estudio.
Dos son los
objetivos esenciales que se pretenden con las líneas que siguen. Por una parte,
la aceptación de la responsabilidad que supone el ser hoy un estudiante que se
prepara para ser un buen profesional y, por otro lado y dependiendo de lo
anterior, comprender la necesidad de dominar las técnicas antes mencionadas
para alcanzar calidad en nuestro trabajo en menos tiempo.
El estudio
persigue dos objetivos fundamentales:
Desde el punto de
vista del desarrollo cultural y humano, el fin esencial del estudio es la
formación integral de la persona, capacitándola para llevar una vida con
plenitud, tanto a nivel individual como colectivo, una existencia activa,
consciente. Esta perspectiva resume la idea de que los actos de la vida no se
encuentran en compartimentos cerrados sino que se relacionan unos con otros
abiertamente. Por ello estudiar no puede desligarse del continuo vital y sí
involucrarse en la filosofía personal, colaborando en conseguir el bienestar
físico y psicológico al que tenemos derecho. Para obtenerlo, no obstante, es
necesario responsabilizarse frente a esta tarea.
Así, no se trata únicamente de ofrecer una metodología de trabajo sino que es
preciso dotarla de calidad humana, de creatividad e incorporarla a la dinámica
de nuestra vida. Estudiar, visto bajo esta perspectiva, no puede ser atiborrar
de datos a nuestro cerebro, sino adquirir una buena formación mental que nos
posibilite aprehender el mundo e interpretar la realidad. Esta habilidad mental
podría definirse con las siguientes características: flexibilidad, agilidad,
capacidad crítica, creatividad, curiosidad y sensibilidad intelectuales,
capacidad para el análisis y síntesis y facilidad de lectura y expresión. Estas
características pueden potenciarse y organizarse de modo que nuestro objetivo,
estudiar, se cumpla plenamente.
De lo dicho hasta
aquí podemos concluir que lo importante no es la cantidad de estudio, sino la
calidad del mismo. Saber estudiar significa saber cómo hay que pensar,
observar, concentrarse, organizar y analizar, en suma ser mentalmente
eficiente.
Condiciones
ambientales del estudio
Las personas que
conviven con el estudiante ejercerán influencia porque le presionarán más o
menos, según sus propias expectativas y deseos de éxito. Por otro lado, la
tónica general de la armonía familiar va a propiciar o no el mayor rendimiento
en el estudio.
Los compañeros y
los profesores también ejercen su influjo que aumentará o no el deseo de
aprender más, de comunicar esos nuevos conocimientos.
El ambiente
personal también hay que tenerlo en cuenta, es decir, las condiciones internas
de la persona que incluirían: nivel de motivación hacia el estudio, objetivo
final al que se quiere llegar y por qué, la capacidad para afrontar los
problemas y solucionarlos, el convencimiento de que el estudio es una verdadera
profesión y tiene sus dificultades.
Y finalmente el
ambiente físico, es decir nuestras condiciones físicas y el lugar de estudio.
Hay que procurar que el cuerpo esté bien al ponerse a estudiar, por ejemplo, no
estudiar después de una comida fuerte, una emoción, beber alcohol, fumar mucho
o tomar mucho café. Tampoco es adecuado después de dormir mucho o demasiado
poco. En suma, hay que mantener el cuerpo en forma haciendo ejercicio y
practicando una buena respiración, siguiendo una dieta sana, durmiendo lo
necesario y no abusando de las drogas mal llamadas "blandas".
El sitio donde se desarrolla la verdadera tarea del estudiante es frente a su
mesa de trabajo. Es allí dónde, si ha conseguido crear las condiciones de
silencio, buena luz, muebles cómodos, material al alcance de la mano, y le ha
dado ese toque personal, cálido, podrá realmente concentrarse y olvidando,
precisamente esas condiciones físicas, dedicarse a su labor intelectual. Además
si toma el hábito de estudiar en el mismo lugar, el proceso de concentración
será más rápido y eficaz.
Organización
y planificación del estudio
Disponer de la
planificación de nuestro trabajo es el primer paso a realizar. Las razones que
justifican la existencia de un horario son:
Para realizar
nuestro horario personal debemos tener en cuenta los siguientes elementos:
Existen dos
causas principales que hacen fracasar el horario:
Las estrategias
que podemos llevar a cabo para facilitar el cumplimiento horario son:
Estudiar de forma
adecuada fatiga y existen unas técnicas que ayudan al descanso del trabajo
intelectual y al mismo tiempo favorecen la concentración. Hay dos momentos en
los que conviene reposar del trabajo:
Factores
preliminares al estudio activo
Ya hemos
analizado nuestras circunstancias personales y los ambientes en que nos
encontramos; hemos organizado nuestro tiempo , hemos observado cuánto y cómo
nos distraemos y estamos preparados para abordar activamente el estudio. Sin
embargo existen aún algunos elementos que debemos conocer y dominar para
acometer con éxito la tarea. Estos elementos son, la atención y concentración,
el aprendizaje y la memoria.
Atención y Concentración
Podemos
definir la atención como la aplicación de la mente a un objeto
de manera exclusiva y durante un tiempo determinado. Su objetivo es entender,
conocer a fondo y grabar en la memoria los conocimientos adquiridos.
Existen dos tipos de atención:
La concentración
es el mantenimiento prolongado de la atención.
Para aumentar la capacidad de atención hay que trabajar sobre cinco puntos:
El aprendizaje
Es un
cambio en las disposiciones y capacidades humanas, con relativa permanencia, y
que no se puede atribuir sólo al proceso de desarrollo de la persona. Depende
de las circunstancias personales y el momento evolutivo en que se encuentre.
Hay cuatro
condiciones básicas para tener un aprendizaje óptimo:
Además de estas
condiciones básicas, hace falta conocer una serie de funcionamientos del
aprendizaje:
Así, cuanto más
relacionemos lo que aprendemos con estas leyes más lo retendremos.
Las integraciones significativas son un paso más de las leyes anteriores y
consisten en combinar, integrar y extraer de los datos, el carácter
fundamental, que es independiente de los primeros datos. Es la labor de síntesis.
De esto, surgen
unas leyes mentales, que es necesario poner en práctica al estudiar y son:
La memoria
La memoria
es un conjunto de procesos destinados a retener, evocar y reconocer los hechos
pasados. Está en estrecha relación con el interés y la atención, así como con
la adecuada operatividad del cerebro. Es imprescindible para la vida, ya que
sin ella la existencia se desarrollaría en un presente vacío de significados.
La memoria se sirve de los sentidos para recoger los hechos y datos que luego
serán nuevamente elaborados por la mente.
La eficacia de la memoria depende de los siguientes factores:
Para facilitar el
proceso de la memorización efectiva podemos utilizar lo siguiente: